
El calor y las vacaciones obligan a los supermercados a afinar sus pedidos para reducir el desperdicio
Alimentación 20 agosto, 2026 No hay comentarios en El calor y las vacaciones obligan a los supermercados a afinar sus pedidos para reducir el desperdicioLas altas temperaturas y el descenso de población en las grandes ciudades durante el periodo vacacional están llevando a los supermercados a revisar sus previsiones de demanda y adaptar el volumen de productos que reciben en tienda. El objetivo es evitar un exceso de existencias en categorías especialmente sensibles al calor o con una vida comercial reducida.
Los departamentos de compras y operaciones están reforzando la revisión de los pedidos para ajustar el aprovisionamiento a un escenario en el que el consumo puede disminuir mientras las condiciones de conservación de determinados alimentos se vuelven más exigentes.
El impacto se nota especialmente en frutas y verduras, con especial atención a las referencias de hoja verde, cuya conservación puede resultar más complicada con temperaturas elevadas. Pero no son los únicos productos afectados por estos cambios de planificación.
También requieren una gestión más ajustada los platos preparados refrigerados de IV y V gama, que cuentan con una ventana comercial limitada, así como productos como yogures, postres lácteos, pan de molde y bollería fresca. Son categorías con una elevada rotación en otras épocas del año, pero cuyo comportamiento puede modificarse durante las vacaciones debido a los cambios en los hábitos de compra y a la salida de población de los grandes núcleos urbanos.
Mantener durante este periodo los mismos niveles de aprovisionamiento que en épocas de mayor demanda puede incrementar el riesgo de acumulación de producto y, con ello, las mermas.
Del histórico de ventas a una previsión más dinámica
La planificación de las compras ya no depende únicamente de los datos de ventas de años anteriores. Durante el verano cobran mayor importancia factores que pueden cambiar rápidamente, como la evolución de las temperaturas, las previsiones meteorológicas, los desplazamientos de población y el comportamiento diario de los consumidores.
Esta información permite ajustar los pedidos con mayor frecuencia para buscar un equilibrio entre tres objetivos: mantener la disponibilidad de los productos, controlar los costes y limitar el desperdicio alimentario.
En este escenario, los equipos de compras deben ajustar las cantidades que entran en los establecimientos sin provocar falta de producto en los lineales. Al mismo tiempo, las áreas de operaciones buscan agilizar la reposición y reducir el tiempo que los alimentos permanecen en las tiendas.
La merma como herramienta para tomar decisiones
El control de las mermas adquiere así un papel más activo en la gestión de los supermercados. Ya no se trata únicamente de analizar las pérdidas al finalizar un periodo, sino de utilizar este indicador para detectar desviaciones y modificar las decisiones operativas cuando sea necesario.
El margen para corregir errores se reduce especialmente cuando coinciden temperaturas elevadas y una menor afluencia de clientes. En productos refrigerados y con una vida útil corta, un volumen de stock superior al necesario puede traducirse en pérdidas en pocos días.
Por ello, el verano está obligando a las cadenas de distribución a combinar la experiencia acumulada con información más inmediata para ajustar el abastecimiento a unas condiciones de consumo que pueden variar rápidamente.