
La crisis entre Irán, Israel y EE. UU. y la amenaza con encarecer los alimentos
General 2 marzo, 2026 No hay comentarios en La crisis entre Irán, Israel y EE. UU. y la amenaza con encarecer los alimentosLa escalada militar en el Estrecho de Ormuz como consecuencia del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel empieza a mostrar sus primeras repercusiones más allá del sector energético, y podría tener un impacto significativo en los costes de los alimentos y en la cadena de suministro alimentaria global. La preocupación radica en que este paso marítimo, por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial.
El encarecimiento del petróleo —principal insumo energético para el transporte y la producción agrícola— ya ha comenzado a trasladarse a los costes de distribución en España y otros países. Y es que, un aumento sostenido en los precios del combustible tiene un efecto dominó: eleva los costes logísticos de importación y distribución de productos alimentarios, repercute en los costes de producción agrícola y puede trasladarse al consumidor en forma de alzas en la cesta de la compra.
Más allá del transporte, la crisis energética también puede afectar a los fertilizantes, un insumo clave para la producción agrícola. El paso de combustibles como el gas natural licuado (GNL) a través de Ormuz es esencial para la producción de fertilizantes nitrogenados, y la interrupción de este flujo encarece su producción y distribución. Esto, a su vez, incrementa los costes en origen para los agricultores, lo que podría traducirse en precios más altos para productos agrícolas básicos si la situación persiste.
El impacto del bloqueo en Ormuz no se limita al transporte de energía. El estrecho también canaliza materias primas y productos intermedios vinculados a la producción alimentaria mundial. Un incremento de los costes de transporte y energía, unido a primas más elevadas por riesgos de guerra en seguros marítimos, encarece la importación de alimentos y materias primas agrícolas, presionando la inflación alimentaria en países altamente dependientes de las importaciones.
Aunque por ahora no hay una escasez global declarada de alimentos debido directamente a la crisis en Irán, los efectos indirectos de los precios energéticos y logísticos pueden llegar a generar una alarma en la gran distribución y en los mercados alimentarios.