Aprende a conocer la frescura del pescado

Aprende a conocer la frescura del pescado

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Para conocer si un pescado es fresco, podemos realizar a través de los sentidos un análisis, que nos indique si el pescado es fresco a la hora de comprarlo en la pescadería o cuando lo vayamos a consumir en los restaurantes.

Como bien es sabido por todos la importancia del pescado en nuestra dieta, el pescado contiene muchos aportes nutritivos y deberíamos consumirlos  dos o tres veces por semana.

Por ello, para que nuestra experiencia con ellos sea realmente positiva, debemos saber prepararlos en casa  y también como saber escoger las mejores piezas cuando vamos a comprarlas, ya que el pescado se trata de un alimento que, si no lo conservamos bien, puede echarse a perder.

Por eso a continuación os queremos enseñar una serie de trucos y consejos muy sencillos para que puedas poner en práctica la próxima vez que vayas a comprar pescado a una distribuidora de pescados y mariscos, de forma que te lleves a tu casa los mejores productos y los más frescos.

En primer lugar debes revisar siempre que el pescado o los mariscos siempre estén colocados en superficies levemente inclinadas, ya que de esta manera tienden a eliminar agua, y también sobre espacios planos ya que su acumulación puede dañar los alimentos.

Es fundamental que ni los pescados ni los mariscos se encuentren ubicados en sitios en los que reciban directamente los rayos del sol, porque esto generará algunas modificaciones químicas en su composición que desde luego nunca pueden ser buenas.

Si tienes posibilidad no sólo de ver los alimentos sino también de poder tocarlos, debes revisar que la piel se encuentre bien sujeta a la carne, además de mirar también con detalle que luzca brillante, incluso que contenga cierto reflejo metálico.

De más está decir también que cuando vayamos a comprar pescado o a comprar mariscos online, nunca debemos llevarlos a casa si vemos que tienen olor desagradable, porque ese es un síntoma inequívoco de su mal estado.

Igualmente, si notas que el pescado  le falta alguna de las escamas, tampoco deberías llevarlo, pues es una señal de que podría no ser fresco.

Los ojos también pueden ser claves fundamentales al momento de seleccionar una pieza de pescado, ya que deben mantener un aspecto casi vivo. Si observas que están turbios o demasiado hundidos, es indicativo de que tampoco es un pescado fresco.

En el caso de los pescados blancos, como por ejemplo el gallo, lenguado, la merluza, el rape o la pescadilla, los ojos deben estar particularmente claros, mientras que su piel deberá estar tersa y no deberá presentar pliegues.

Si embargo, cuando hablamos de pescados azules como la sardina, la caballa, el boquerón o la trucha, es importante que lo tomes en tus manos, y observes que las piezas están firmes, y que no se doblan ni deshacen en tus manos.

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